miércoles, agosto 06, 2008



Cuando la búsqueda de la imagen del nuevo estado de cosas, inherente a ese "nuevo", optó por la distancia del arte manifiesto, que a su vez, concretizó la inmaterialidad del artificio. No hay obra del hombre ni de la adorable máquina. Puedes ver en el papel los trazados y en los alzados su pérdida.


Creo que siempre ha sido inevitable afanarse por la abstracción de los hechos. Y es que nunca son satisfactorios ni agradables. Como hechos dados parecieran portar la semilla de la negación al constituir fragmentos contextuales impuestos y deterministas. Bien, entonces, ¿qué hacemos con los hechos? Nada, si los hechos ya están hechos. ¿Qué es lo que queda? Hacer "algo" de los hechos. ¿En qué momento se constituye un "algo"? Cuando yo lo veo ¿Y qué es lo que importa de tal presencia? Ya está presente algo. Es el "cómo" lo presenciamos nuestro campo de acción y la existencia está dada por valores autoimpuestos.