.

es una farsa, una farsa declarada, exclamada, aún sin que muchos podamos oirla tan seguido. una farsa el computador tan pequeño, tan a la mano, pequeño, aquí, en el hombro y a través. a través del metro, el pasillo y la escalera. a través de colchones, y el ciberespacio. aumenta a cada milésima de segundo la capacidad de memoria del gmail, y qué significa eso. nada, probablemente desechos virtuales, mensajes olvidados, mensajes extirpados -ya quisiera yo-. y no. quizás cuántos contenedores de chatarra y la publicidad. el computador primigenio desbordando en piezas, avanzando como un cáncer por la habitación, helo aquí, todavía en estos tiempos, cuarenta años después, o cincuenta tal vez. el ingente aparato se vuelve invisible con su dispersión disimulada. per sigue siendo un problema espacial. "el diario a diario", diría Julio, y el panorama se hace insoportable, que nada más sirve la tecnología que para abultar los rincones, las manos, los hombros y a través. a través del pasillo, a través de un colchón. y a través de un par de neuronas, que me rompes el puente. es bastante lo que la destesto, y es probable sea por la similitud con esto, con lo demás. lo otro, con lo otro. y es ese el problema espacial, que ya quisiera extirparlo de mi memoria, de mis manos, de mi hombro. y ahora, los días esquizofrénicos de la selección, que allí reside el genio. seleccionar es proyectar, bien lo sabemos. seleccionar es hacerse la vida -y deshacérsela a convicciones-. quiero deshacer, extirparlo, y el problema es espacial, que me quedan los lugares, que me quedan tantas canciones, y el sabor ocasional de un cigarro frío que me traspone a la adolescencia, esa que se me escapó, que no es mía. decíanme que la memoria es espacial, he de procurar extirparlo, seleccionar y extirparlo, que ya me vale madre, es tan sólo que yo no quiero ser espacio para otro, no quiero que me recuerden como espacio, no quiero que me recuerden más, que es pura mierda seborréica.
.

es una farsa, una farsa declarada, exclamada, aún sin que muchos podamos oirla tan seguido. una farsa el computador tan pequeño, tan a la mano, pequeño, aquí, en el hombro y a través. a través del metro, el pasillo y la escalera. a través de colchones, y el ciberespacio. aumenta a cada milésima de segundo la capacidad de memoria del gmail, y qué significa eso. nada, probablemente desechos virtuales, mensajes olvidados, mensajes extirpados -ya quisiera yo-. y no. quizás cuántos contenedores de chatarra y la publicidad. el computador primigenio desbordando en piezas, avanzando como un cáncer por la habitación, helo aquí, todavía en estos tiempos, cuarenta años después, o cincuenta tal vez. el ingente aparato se vuelve invisible con su dispersión disimulada. per sigue siendo un problema espacial. "el diario a diario", diría Julio, y el panorama se hace insoportable, que nada más sirve la tecnología que para abultar los rincones, las manos, los hombros y a través. a través del pasillo, a través de un colchón. y a través de un par de neuronas, que me rompes el puente. es bastante lo que la destesto, y es probable sea por la similitud con esto, con lo demás. lo otro, con lo otro. y es ese el problema espacial, que ya quisiera extirparlo de mi memoria, de mis manos, de mi hombro. y ahora, los días esquizofrénicos de la selección, que allí reside el genio. seleccionar es proyectar, bien lo sabemos. seleccionar es hacerse la vida -y deshacérsela a convicciones-. quiero deshacer, extirparlo, y el problema es espacial, que me quedan los lugares, que me quedan tantas canciones, y el sabor ocasional de un cigarro frío que me traspone a la adolescencia, esa que se me escapó, que no es mía. decíanme que la memoria es espacial, he de procurar extirparlo, seleccionar y extirparlo, que ya me vale madre, es tan sólo que yo no quiero ser espacio para otro, no quiero que me recuerden como espacio, no quiero que me recuerden más, que es pura mierda seborréica.
.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home