en el cubículo de tabiques de aglomerados
la soledad horizontal
no es el tiempo horizontal,
es el espacio horizontal
la curvatura de la superficie lo fragmenta para el ojo,
no, al pensamiento
retazos punctuales en fuga geométrica
hechos a pedido por el segundo segmentado
vívido en su inasible borde
de una existencia caduca
el campo visual como estrategia anestésica
del instinto de las bestias
ante la angustiante vastedad
(la vastedad delata la unidad, no?)
ambigua en su desorientación
(es que acaso existe un sol?)
amétrica y arrítmica
(pura vanilocuencia, ya)
como el inconsciente amortiguado
en el acoplo inmutable entre el sueño
y la fisicidad de los archivos racionales
será, entonces, vertical el tiempo como una cuña
que disecta la voluptuosidad continua
de los paños caídos?
.
la irrupción de una brutal inmediatez
el tiempo hecho tiempo
corchea en el océano de redondas
Duchamp con vestidos de ajedrez
en un encuentro picassiano
se ha abandonado el espacio
a una coma erguida
inspiración
y más soledad horizontal.
"(…) una muchacha entrevista, amada y nunca vista otra vez".

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