.
iría a verla al cementerio
con una flor y un perro,
y le cantaría:
¡qué bonito es el entierro!
¡qué bonito es el entiero!
la fosa le construyó un cielo.
después de todo la fosa no es un mal tipo,
y con tanta línea colonizándole las apariciones,
menos.
el poeta huilliche quiso situarse
donde no había metros ni cotidianos.
y no sé si conocía a J. R. Morales,
a algún organismo reproductor
de mundos mnemónicos.
pero dijo lo mismo,
tal vez lo hizo.
creador de cuanto pudo ver
desde la cima,
colonizado por aparecerse.
quedó la memoria del lugar,
el lugar entero.
con una flor y un perro,
y le cantaría:
¡qué bonito es el entierro!
¡qué bonito es el entiero!
la fosa le construyó un cielo.
después de todo la fosa no es un mal tipo,
y con tanta línea colonizándole las apariciones,
menos.
el poeta huilliche quiso situarse
donde no había metros ni cotidianos.
y no sé si conocía a J. R. Morales,
a algún organismo reproductor
de mundos mnemónicos.
pero dijo lo mismo,
tal vez lo hizo.
creador de cuanto pudo ver
desde la cima,
colonizado por aparecerse.
quedó la memoria del lugar,
el lugar entero.


1 Comments:
hola! y sí, estoy media grande. es chistoso.
me gusta como escribes a veces tan difuso, que se me viene el rodrigo lira a la mente y su tina ensangrentada y todo.
eso es bueno, supongo.
saludos.
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