domingo, febrero 08, 2009

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preguntó si me odiaba. sí, ya te lo he dicho. derrepente me acordaba y pensaba que también me odio. estar allí con todo delante y hacer siempre nada, arreglar lo que ya hice y quedarme en eso. parir unas ideas sueltas que a nadie le merecen opinión ni gesto algunos, que todo es discutible y el espectro del juicio se queda perdido en su desmedida extensión, qué no tiene límites, qué no hay nada que decir. y en cuanto se asoma un resabio de lucidez, frente al espejo me converso y me convenzo, me autoconvenzo estaría mejor, y a la cuenta de tres corro y me escondo en la cama, que no me he visto, puedo dormir un rato, dormir todas las horas y nunca escuchar el despertador. o sea, sí, escucharlo, pero retrasar la alarma cada vez que avisa que debo estar allí enfrente denuevo, no sé cuántas veces hacerlo, pero hacerlo mucho. mejor no voy. mejor sí y si los demás llegan muy producidos yo no entrego, me voy. voy y ya. sí, eso es, siempre huyo también. yo, también, que no he ido a trabajar. no puedo salir y no sé inventar excusas. no me excuso. pronto me van a echar, supongo. yo me dedico a hacer weás, quedarme en los detalles nimios y olvidarme de lo demás, hacer como que me olvido, salir a comprar materiales y nunca encontrarlos, recorrérmelo todo y a pié. vuelvo tarde, el metro estará por cerrar, vámonos. ¿te das cuenta de que no hiciste nada hoy? y nos apuramos que la luz verde es súper power enceguecedora. tenía tantas cosas que hacer. ¿y eso te lo crees? -¿cómo es eso?, ¿creerme qué?

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1 Comments:

Blogger Daniela said...

oh.
cachai a la pizarnik? es una gran tipa ella, estoy medio borracha ahorita, podría escribir cualquier huievá, por eso el oh y la pizarnik, jaja.

saludo.

6:32 p. m.  

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